miércoles, 22 de mayo de 2013

Cine y danza. La princesa Rajah

La princesa Rajah
En 1904, la casa Mutoscope graba un número, la Danza de la Silla, mitad danza y mitad circo. La llamada Princesa Rajah baila al estilo oriental con sus correspondientes movimientos de vientre, caderas, hombros y pechos, para después coger una silla con los dientes, levantarla, saltar, arrodillarse, recostarse, volverse a levantar y dar varios giros, todo el tiempo con la silla cogida por los dientes. El número se registró en San Luis, en la Feria Comercial de Luisiana, el 23 de mayo. 


Rajah había actuado como bailarina oriental en Coney Island hacia 1890. Después lo hizo en el Museo Huber y en el Teatro Victoria de Hammerstein, de Nueva York.

José Luis Navarro

domingo, 19 de mayo de 2013

Cine y danza. George Méliès



El parisino George Méliès (1861-1938) inundó de fantasía y de nuevas invenciones el mundo del cine. No en vano se le conoce hoy como “mago del cine”. En 1903 rueda un curioso cakewalk sideral en el que él mismo participa. Lo titula El cakewalk infernal y cuenta el regreso a sus lares de Plutón, fascinado por el baile que ha visto en la Tierra, el cakewalk, y del que se trae dos consumados intérpretes. Todo el mundo se entrega en cuerpo y alma a la ejecución de ese baile, hasta que Satán, que antes ha aparecido disfrazado de Cristo —una irreverencia típica de Méliès— los destruye a todos.



José Luis Navarro

sábado, 18 de mayo de 2013

Cine y danza. El cakewalk


1903 parece que fue el año del cakewalk en la incipiente cinematografía norteamericana. Ese año se grabaron hasta 5 escenas con esa danza. Había alcanzado una popularidad tan sorprendente como  inesperada. Había pasado de ser un baile en el que los esclavos negros de las plantaciones del sur de los Estados Unidos se mofaban de la forma altiva y encopetada de danzar de sus señores blancos a convertirse en un número grotesco casi imprescindible de cualquier vaudeville. Hasta 1890 lo bailaban siempre  dos hombres, uno vestido de mujer. Luego, fue baile de sociedad entre blancos y después la última moda dancística de Europa, especialmente en París, donde arrinconó al mismísimo cancán.


Aida Overton-Walker (1888-1914), Reina del Cakewalk.

Ese año, la Mutoscope hizo dos grabaciones, Cakewalk y Comedy Cakewalk, se registró uno titulado La cabaña del Tío Tom, y se hizo también uno interpretado por dos niños. Aquí los tenéis:











El término “cake” (pastel) parece que hacía referencia al premio que se solía dar al que más se distinguiese en el baile en los concursos que se organizaban; “walk” es la palabra inglesa para la española “caminar, andar”.

José Luis Navarro


viernes, 17 de mayo de 2013

Cine y danza. La Pequeña Anita


El 18 de junio de 1903 en los estudios neoyorquinos de la Mutoscope La Pequeña Anita graba la danza conocida por Betsy Ross.



José Luis Navarro

jueves, 16 de mayo de 2013

Cine y danza. Las Franchonetti


Las tres hermanas Franchonetti graban en abril de 1903 un curioso can can con zapatillas de ballet. Helo aquí:



José Luis Navarro

martes, 14 de mayo de 2013

El Pipa en "Flamenco viene del Sur"


Antonio el Pipa llenó el Teatro Central de Sevilla en el cierre del ciclo "Flamenco viene del Sur". Presentó "De la tierra", estrenada en 2003 en el Festival de Jerez. Un recital de flamenco a secas, sin más argumento que el cante, el toque y el baile. Un escenario desnudo y ocho sillas al fondo para las guitarras (Juan José Alba y Javi Ibáñez) y el cante (Morenito de Íllora, Maloko de Sordera, Joaquín Marín, José Cortés, Sandra Zarzana y May Fernández). Lo justo para que El Pipa luciese sus hechuras, componiendo esas figuras de gran plasticidad que llevan su sello. Llaman la atención además su braceo y esas manos grandes que mueve en hombre, como diría Vicente Escudero. Le aconsejamos, sin embargo, que procure borrar de su braceo ese saludo fascista que tan poco tiene que ver con el arte flamenco.

Principió el concierto El Pipa con unas alegrías con botos y traje campero. Siguieron tonás y seguiriyas en la voz de Morenito de Íllora y la presentación de Claudia Cruz, una joven gaditana de El Mentidero que tiene muy buenas maneras, aunque no pudimos evitar que nos vinieran a la memoria las seguiriyas con palillos y bata de cola que hace, por citar un nombre, Milagros Menjíbar. Es una lástima que el baile de mujer pierda tantos recursos. Sandra y May cantaron sus plegarias y Claudia y El Pipa bailaron, perfectamente conjuntados, soleá por bulerías. Luego, Antonio se vistió de rojo y se adornó por soleá. Cerraron el espectáculo unas bulerías algo deslucidas en las que participó toda la compañía.

Un magnífico cierre para un ciclo que ha llenado el Central un año más de buen flamenco.

José Luis Navarro
Lugar: Teatro Central (Sevilla)
Fecha: 14 de mayo de 2013.

sábado, 11 de mayo de 2013

Enterrar tópicos


Va siendo hora de enterrar definitivamente tópicos trasnochados, tales como, “el flamenco se lleva en la sangre”, “¿qué puedes saber tú de esto si no has pasado hambre, persecuciones  y fatiguitas?”, etc.,  etc., y sustituirlos por una realidad que día a día se está imponiendo: el flamenco es ya un arte universal al alcance de cualquiera que sea capaz de enamorarse de él.

No es cuestión de ADN, sino de afición, estudio, ilusión y sobre todo, trabajo, trabajo…. y más trabajo. Así lo están haciendo decenas de extranjeros de las más diversas procedencias,  que vienen a su encuentro, se machacan aprendiendo y se hacen su propia propaganda para conseguir reunir un público, poder medirse con él en un escenario y llevarse, además de unos eurillos, los aplausos cerrados que premian su actuación y les animan a seguir adelante.


Así lo demostró anoche el grupo que actuó en el Garufa, compuesto por Zsófia Pirók , una húngara, convertida ya en excelente bailaora, sobrada de técnica, expresividad y conocimiento; la interesante guitarra, de Guillermo Guillén, todo un profesional, muy consciente  de que la guitarra es el hilo conductor a través del cual debe fluir todo el espectáculo. Conserva los toques  tradicionales como santo y seña de lo que está interpretando y añade los suyos propios con frecuentes destellos de inspiración, que enriquecen pero en absoluto interfieren ni desvirtúan el  palo en cuestión.  Al igual que Sofía, se vino de Francia, su país natal, para empaparse sobre el terreno de los entresijos de nuestro arte.  Al cante, Pakito Mejías, un trianero guasón, que se ha puesto una K en su castizo nombre, para, si se tercia, hacerse pasar por austriaco y no desentonar  con el grupo. Así como si tal cosa. Sin embargo, el sabor de los tangos trianeros del Titi le delatan. A la percusión Dani Bonilla, que lo mismo funciona como palmero, que se canta unas letrillas o se da una pataíta. Todos confluyeron y crearon un caldo de cultivo que funcionó a la perfección. Dicho todo esto, paso a hacer unos rápidos apuntes de lo que allí sucedió.


Sofía bailó maravillosamente por soleá y alegrías y estableció un magistral contrapunto del carácter de cada palo. Casi se transfiguró y no parecía la misma de uno a otro. Dos bailes completísimos, variados y generosos en técnica: brazos,  mudanzas, zapateados y remates.


Disfrutamos los tientos-tangos de PaKito y Guillermo, porque tanto el uno como el otro  introdujeron apuntes nuevos, letras que entroncan perfectamente con el mundo actual el primero y detalles personales el segundo. En la segunda intervención de ambos,  un garrotín, ocurrió lo mismo. Nos queda  en la memoria un bellísimo momento de la guitarra, brevísimo, pero digno de recordar.

El broche por bulerías cerró la inmejorable actuación de todos ellos.

Eulalia Pablo
Lugar: Sala Garufa
Fecha: 10 de mayo de 2013.