martes, 5 de mayo de 2015

Un paseo por el pasado

No hay nada espectacular en el toque de Juan Carlos Romero. Ni tiene por qué haberlo. No es lo suyo. La composición musical en él es un acto de recogimiento. Inspiración y sinceridad. Casi una experiencia mística. Nota a nota, un acorde tras otro, va desgranando recuerdos, sentimientos, vivencias... 

Foto de archivo
Así fue el concierto que dio anoche en el Teatro Central y así es el disco que presentó, Paseo de los cipreses. Un paseo por el pasado y unos brotes de vida. Un homenaje a quienes, de una o de otra forma, le han ido haciendo como músico y como persona. Gente que ya no está aquí —“gente”, como él dijo, “que le ha dado mucho”—: su padre, Niño Miguel, Enrique Morente, Antonio Moreno, Félix Grande y Paco de Lucía. 

Y todo envuelto en estructuras flamencas: taranta, bulería, granaína, tangos, rumba, fandangos... Ecos conocidos y sonidos nuevos, como el vals y muy especialmente el que titula “Se canta lo que se pierde” (Tema libre en el programa), inspirado en Antonio Machado y epítome del concierto.

Con él estaban Paco Cruzado (segunda guitarra), Carmen Molina (cante), Agustín Diassera (percusión), Los Mellis (palmas), José Carlos Roca (cello) y, como artista invitado, José Valencia. Entre todos hicieron música para saborear sin urgencias.

                                                                                               José Luis Navarro